Noche sin sueños
Durante años he tratado de hacer frente a las pesadillas que me acechan cada noche en cuanto mi cabeza cae rendida sobre la almohada. Por algún designio fatídico inquebrantable, o más bien por alguna peculiaridad neurológica desconocida e incurable, se puede contar con los dedos de una mano la cantidad de sueños “bonitos” de los que he podido disfrutar en mi vida, mientras que las pesadillas se apelmazan por centenas.
Tazas de leche caliente, atrapasueños artesanales colgados del techo, amuletos, duchas de agua febril, pensamientos positivos antes de ir a la cama, hasta tatuajes con el doble arco y la flecha. He oído de todo. Toda suerte de remedios para mi mal, ya tengan base mágica, científica, o ninguna en absoluto.
Y, sin embargo, aquí estoy yo, anhelando el descanso puro y placentero de una noche sin sueños. Una auténtica purificación del alma, un verdadero renacimiento al amanecer. La perfecta renovación del espíritu. La sensación aplastante de los sentidos abotagados por el peso de la oscuridad, y sólo de la oscuridad. El tacto vulnerable de una manta, el calor sedoso de un cojín, la compañía dulce y sincera del silencio, la excitante rendición de los párpados. La noche tiene demasiadas cosas hermosas que ofrecernos como para dejarnos vencer por los desechos de nuestra imaginación desbocada, los despojos de nuestras desgracias. Pero es que ni todos los amuletos, hechizos ni tatuajes del mundo pueden hacer desaparecer las peores pesadillas: las que proceden de la barrera infranqueable de nuestro vertedero interior.
Lo que dure la eternidad

¿Y si un día tu trabajo te enviara derecha a un castillo centenario en la frondosa Irlanda?
¿Y si ese castillo fuera el lugar más magnífico en el que has estado jamás?
¿Y si te alojaras en la habitación de un antiguo conde cuyo espectro, según cuenta la leyenda, aún vaga entre las piedras de la fortaleza?
¿Y si ese fantasma existiera de verdad y resultara ser el hombre más atractivo, apasionado, divertido, culto y tierno con el que te has tropezado alguna vez?
Pues es probable que hicieras como Cristina, es decir, enamorarte hasta la médula de un ser lleno de amargura que se evapora cuando lo tocas, que atraviesa paredes y que sólo puede besarte en su imaginación, y no sólo te enamorarías, sino que tratarías de hacer hasta lo imposible por romper el maleficio que lo mantiene prisionero, aunque eso signifique perderlo para siempre...
Un gran libro, unos fantásticos personajes, unas mejores ambientaciones y, por supuesto, mucho amor, mucha pasión y mucha devoción, como siempre debe haber tras todo fantasma que se precie (ya sabéis que son mi debilidad, ya habiten en Killmarnock o en la Ópera de París). En definitiva, una gran historia que merece la pena leer y que, además, está firmada por una autora española, hasta hace unos años ausentes absolutas del panorama romántico internacional. Quizás por eso enorgullece aún más su calidad. Si es que nos vamos a comer el mundo...
Al amparo de la noche
OTRO EJERCICIO DEL TALLER. ÉSTA ES MI VERSIÓN DE UN FRAGMENTO DEL LIBRO HOMÓNIMO ESCRITO POR KIT GARLAND.
-¡Will!
Teddie corría sujetándose las faldas a la altura de las rodillas.
-¡Will!
Los rayos de sol proyectaban su sombra alargada desplazándose sobre la arena y enviaban serpenteantes gotas de sudor entre la piel y su vestido. Cuando se acercó a la orilla, una explosión de diminuta agua pulverizada le azotó el rostro. Sin importarle, siguió adelante, empapándose cada vez más.
Will la miró durante un segundo, antes de verse arrastrado a sus brazos sin oponer resistencia. Tampoco protestó cuando las manos de ella rozaron las cicatrices que el látigo había dejado en su espalda.
-Dios mío, Will, estás ardiendo.
-No te preocupes, Teddie, estoy bien –repuso él con dificultad. Las fuerzas hacía ya tiempo que se habían ausentado de su cuerpo -. De verdad. Vamos, no llores, por favor.
-¿Llorar yo? –aunque sus ojos estaban anegados de lágrimas y casi no podía verle, se las arregló para dirigir una sonrisa burlesca en su dirección.
-De veras, Teddie, estoy bien. Hasta nos dan de comer –su voz traslucía la rabia que sentía.- Aunque supongo que no lo suficiente como para que escapemos.
En cuanto oyó la palabra “escapar”, Teddie lo abrazó con más fuerza si cabía.
-Ni siquiera se te ocurra, William –el volumen de su voz había descendido hasta lo casi inaudible. El susurro salió silbante de sus labios y trepó por el oído de Will-. Ni siquiera.
Will suspiró.
-Demasiado tarde, hermanita.
Acheron

Dios. Demonio. Griego. Atlante. Inmortal. Vampiro. Dark-Hunter. Daimon. Once mil años de vida y veintiuno de aspecto. Padre. Hombre.
El año de Acheron termina hoy, 5 de Agosto de 2008, con la salida al mercado de su libro, el más esperado de la historia de la Narrativa Romántica Paranormal. Quedan cerradas todas las apuestas en torno a quién será su heroína. La suerte está echada y hay salsa barbacoa de sobra para que ayudemos a Simi a echar a la diosa-vaca a la parrilla si hace falta.
Se termina un ciclo que nos ha marcado para siempre. Veremos qué nos depara el futuro de manos de la pluma de Sherrilyn Kenyon.
Al fin, Ash. Al fin, Akri. Al fin, Acheron.
Que suene ya Sweet Home Alabama. Estamos listas para echar a correr... a sus brazos.
Breaking Dawn

El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí. ("Luna Nueva", Stephenie Meyer).
El tiempo ha pasado y el momento crucial ha llegado. La saga Crepúsculo toca a su fin con la publicación hoy, día 2 de Agosto (en cuya noche habrá un crepúsculo, una luna nueva y un eclipse), de la cuarta y última parte: Breaking Dawn. Las incógnitas se despejarán, las apuestas se perderán o ganarán y, cuando las tapas del libro se hayan cerrado, una de las más grandes historias de amor que ha visto la literatura de todos los tiempos se desvanecerá como el humo, de una vez por todas. Pero en los corazones de todos quedarán siempre Edward, Bella y una nana intocable que deleita nuestros oídos, a pesar de no haber existido jamás. Ése es el gran poder de las letras.
FALTAN 3 DÍAS PARA ACHERON.



