Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2008.
Resumen
- 01/08/2008 12:42 - Primero de agosto
- 02/08/2008 12:48 - Breaking Dawn
- 05/08/2008 01:45 - Acheron
- 12/08/2008 13:09 - Al amparo de la noche
- 14/08/2008 21:25 - Lo que dure la eternidad
- 17/08/2008 00:48 - Noche sin sueños
- 25/08/2008 19:48 - Chocolate y bitter kas
- 28/08/2008 23:46 - El llanto de Xesa
Primero de agosto

10 folios. 78 escenas. 14 capítulos. Un prólogo. Un epílogo. 5 capítulos y 25 escenas para el planteamiento. 6 capítulos y 37 escenas para el desarrollo. 3 capítulos y 16 escenas para el desenlace. 1 escena y 1/2 cada día. 1/4 de capítulo cada día. Cada capítulo de aproximadamente 25 páginas, luego 6 páginas y 1/4 cada día. Unas 350 páginas en total. Y 50 días para hacerlo empezando a contar desde... YA. Hoy es 1 de Agosto. Comenzamos.
Por cierto, si es 1 de Agosto significa que... FALTAN 4 DÍAS PARA ACHERON.
Breaking Dawn

El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí. ("Luna Nueva", Stephenie Meyer).
El tiempo ha pasado y el momento crucial ha llegado. La saga Crepúsculo toca a su fin con la publicación hoy, día 2 de Agosto (en cuya noche habrá un crepúsculo, una luna nueva y un eclipse), de la cuarta y última parte: Breaking Dawn. Las incógnitas se despejarán, las apuestas se perderán o ganarán y, cuando las tapas del libro se hayan cerrado, una de las más grandes historias de amor que ha visto la literatura de todos los tiempos se desvanecerá como el humo, de una vez por todas. Pero en los corazones de todos quedarán siempre Edward, Bella y una nana intocable que deleita nuestros oídos, a pesar de no haber existido jamás. Ése es el gran poder de las letras.
FALTAN 3 DÍAS PARA ACHERON.
Acheron

Dios. Demonio. Griego. Atlante. Inmortal. Vampiro. Dark-Hunter. Daimon. Once mil años de vida y veintiuno de aspecto. Padre. Hombre.
El año de Acheron termina hoy, 5 de Agosto de 2008, con la salida al mercado de su libro, el más esperado de la historia de la Narrativa Romántica Paranormal. Quedan cerradas todas las apuestas en torno a quién será su heroína. La suerte está echada y hay salsa barbacoa de sobra para que ayudemos a Simi a echar a la diosa-vaca a la parrilla si hace falta.
Se termina un ciclo que nos ha marcado para siempre. Veremos qué nos depara el futuro de manos de la pluma de Sherrilyn Kenyon.
Al fin, Ash. Al fin, Akri. Al fin, Acheron.
Que suene ya Sweet Home Alabama. Estamos listas para echar a correr... a sus brazos.
Al amparo de la noche
OTRO EJERCICIO DEL TALLER. ÉSTA ES MI VERSIÓN DE UN FRAGMENTO DEL LIBRO HOMÓNIMO ESCRITO POR KIT GARLAND.
-¡Will!
Teddie corría sujetándose las faldas a la altura de las rodillas.
-¡Will!
Los rayos de sol proyectaban su sombra alargada desplazándose sobre la arena y enviaban serpenteantes gotas de sudor entre la piel y su vestido. Cuando se acercó a la orilla, una explosión de diminuta agua pulverizada le azotó el rostro. Sin importarle, siguió adelante, empapándose cada vez más.
Will la miró durante un segundo, antes de verse arrastrado a sus brazos sin oponer resistencia. Tampoco protestó cuando las manos de ella rozaron las cicatrices que el látigo había dejado en su espalda.
-Dios mío, Will, estás ardiendo.
-No te preocupes, Teddie, estoy bien –repuso él con dificultad. Las fuerzas hacía ya tiempo que se habían ausentado de su cuerpo -. De verdad. Vamos, no llores, por favor.
-¿Llorar yo? –aunque sus ojos estaban anegados de lágrimas y casi no podía verle, se las arregló para dirigir una sonrisa burlesca en su dirección.
-De veras, Teddie, estoy bien. Hasta nos dan de comer –su voz traslucía la rabia que sentía.- Aunque supongo que no lo suficiente como para que escapemos.
En cuanto oyó la palabra “escapar”, Teddie lo abrazó con más fuerza si cabía.
-Ni siquiera se te ocurra, William –el volumen de su voz había descendido hasta lo casi inaudible. El susurro salió silbante de sus labios y trepó por el oído de Will-. Ni siquiera.
Will suspiró.
-Demasiado tarde, hermanita.
Lo que dure la eternidad

¿Y si un día tu trabajo te enviara derecha a un castillo centenario en la frondosa Irlanda?
¿Y si ese castillo fuera el lugar más magnífico en el que has estado jamás?
¿Y si te alojaras en la habitación de un antiguo conde cuyo espectro, según cuenta la leyenda, aún vaga entre las piedras de la fortaleza?
¿Y si ese fantasma existiera de verdad y resultara ser el hombre más atractivo, apasionado, divertido, culto y tierno con el que te has tropezado alguna vez?
Pues es probable que hicieras como Cristina, es decir, enamorarte hasta la médula de un ser lleno de amargura que se evapora cuando lo tocas, que atraviesa paredes y que sólo puede besarte en su imaginación, y no sólo te enamorarías, sino que tratarías de hacer hasta lo imposible por romper el maleficio que lo mantiene prisionero, aunque eso signifique perderlo para siempre...
Un gran libro, unos fantásticos personajes, unas mejores ambientaciones y, por supuesto, mucho amor, mucha pasión y mucha devoción, como siempre debe haber tras todo fantasma que se precie (ya sabéis que son mi debilidad, ya habiten en Killmarnock o en la Ópera de París). En definitiva, una gran historia que merece la pena leer y que, además, está firmada por una autora española, hasta hace unos años ausentes absolutas del panorama romántico internacional. Quizás por eso enorgullece aún más su calidad. Si es que nos vamos a comer el mundo...
Noche sin sueños
Durante años he tratado de hacer frente a las pesadillas que me acechan cada noche en cuanto mi cabeza cae rendida sobre la almohada. Por algún designio fatídico inquebrantable, o más bien por alguna peculiaridad neurológica desconocida e incurable, se puede contar con los dedos de una mano la cantidad de sueños “bonitos” de los que he podido disfrutar en mi vida, mientras que las pesadillas se apelmazan por centenas.
Tazas de leche caliente, atrapasueños artesanales colgados del techo, amuletos, duchas de agua febril, pensamientos positivos antes de ir a la cama, hasta tatuajes con el doble arco y la flecha. He oído de todo. Toda suerte de remedios para mi mal, ya tengan base mágica, científica, o ninguna en absoluto.
Y, sin embargo, aquí estoy yo, anhelando el descanso puro y placentero de una noche sin sueños. Una auténtica purificación del alma, un verdadero renacimiento al amanecer. La perfecta renovación del espíritu. La sensación aplastante de los sentidos abotagados por el peso de la oscuridad, y sólo de la oscuridad. El tacto vulnerable de una manta, el calor sedoso de un cojín, la compañía dulce y sincera del silencio, la excitante rendición de los párpados. La noche tiene demasiadas cosas hermosas que ofrecernos como para dejarnos vencer por los desechos de nuestra imaginación desbocada, los despojos de nuestras desgracias. Pero es que ni todos los amuletos, hechizos ni tatuajes del mundo pueden hacer desaparecer las peores pesadillas: las que proceden de la barrera infranqueable de nuestro vertedero interior.
Chocolate y bitter kas

Es una conjunción de sabores que puede, en la misma proporción, generar arcadas o causar adicción. Yo me confieso atrapada en lo segundo, aunque no por vicio o gula, sino, irónicamente, por un sentido práctico del deber.
Desde que empecé a escribir la novela en la que ahora estoy imbuida, me di cuenta que resultaba útil para la musa adjudicar a cada uno de los personajes principales un color, un sabor, una canción... Algo que les describiera y, además, a mí me permitiera introducirme más en su mundo y su forma de pensar. Así, de ahí a la escritura el paso se hacía más corto.
Por eso, ninguna tarde, mañana o noche, me siento delante del teclado sin tener controladas las posiciones de la tableta de chocolate y la botella de bitter kas. El chocolate es el sabor de Lugh, aunque hay que avanzar bastante en la trama para darse cuenta de eso. De todas formas, por el momento me viene muy bien porque, en cuanto mi lengua paladea un par de dulces onzas, las hormonas comienzan a rugir lo suficiente como para ver Lughs derritiéndose por todas partes. Así es mi criatura: una cosita deliciosa destilada a fuego lento pero seguro.
Y, por otro lado, el bitter kas es, sin duda alguna, el sabor/olor/color/textura de Xesa. Si tuviera que hacer un croquis sobre ella, despegaría una etiqueta del vidrio y, c´est fini, trabajo resuelto. Partimos de la trillada premisa de que dicha bebida tiene el color de su pelo -cuando conoció tiempos mejores-, pero es que, además, gracias a sus otras características deja la misma huella que ella va sembrando tras de sí: es un caos de sabores, una mezcla amarga con intervalos de dulzura e intermitentes dosis de acidez, todo sin coherencia alguna. Es burbujeante, chispeante y efervescente. Es refrescante y, a la vez, inflamable, incluso corrosiva por momentos. Tiene un toque elegante y chic, todo ello regado con importantes cuotas de sensualidad. Así es Xesa y, aunque parezca una locura, beber un bitter kas delante del ordenador me acerca más a ella. La siento en mí, deslizándose por mi garganta y ordenando a mis manos que se pongan a trabajar para contar su historia tal y como una diosa como ella merece.
La Operación Novela va viento en popa gracias a mis antiguas tácticas cocineriles de actriz retirada. Eso sí, la Operación Biquini no va a salir tan bien parada de ésta...
El llanto de Xesa

PRIMER EXTRACTO DE "LA FLOR DEL AGUA"
-No hay en el mundo nada más triste que una xana llorando. Nada más doloroso que ver llorar a alguien que ha sido creado para sonreír bajo cualquier circunstancia. Es como un puñal que se te retuerce en el alma hasta convertirla en astillas y ya no puedes borrar esa imagen de tu memoria. ¿Nunca te has preguntado cómo llora una xana? Técnicamente su llanto es igual que el de cualquier humano, o el de cualquiera de nosotros. Pero si tenemos en cuenta que ellas están formadas de agua, es su propia sangre la que acude a sus ojos y se derrama por sus mejillas –la voz aguda de Quelo se rompió-. Pase lo que pase, y decidas lo que decidas, nunca la hagas llorar. Por favor.





