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Resumen

La **** condesa

OTRO EJERCICIO DEL TALLER, UNO DE LOS QUE MÁS HE ODIADO Y AMADO A LA VEZ, BASADO EN EL LIBRO "CITAS EN EL MÁS ALLÁ" DE KIMBERLY RAYE

La condesa Lilliana Arabella Guinevere du Marchette pulsó el botón pause en el mando a distancia de su DVD con una pulida uña color burdeos. La imagen del Conde Draco contando murciélagos se congeló en pantalla. Oh, claro, contar hasta diez es fácil, querido, pero atrévete tú a deletrear las cantidades exorbitadas de la Visa…

  Levantó sus nobles posaderas del sillón con garras de león y estampado de telarañas y, suspirando, se acercó levitando a la estantería de las pelis. Mientras sus grandes y poderosos ojos negros se deslizaban por los títulos en busca de algo más… gratificante, canturreó con voz fantasmal la sintonía de La Familia Addams. Sus carnosos labios pintados a juego con las uñas se ampliaron cuando dio con lo que quería.

  “¡Ajá! ¡Buffy, Temporada 1!”

  Una buena sesión de patadas en el culo era lo que necesitaba para sobrellevar el cargante legado de tradiciones de ilustrísimas generaciones de ancestros. Que si las copas de plata, que si el agua bendita, que si el fuego azul… Uf. En una palabra: agotador. ¿De qué servía la sangre aristocrática cuando ni siquiera podías ponerte un biquini? Lo que daría ella por darse un buen chapuzón en una piscina como la de Melrose Place a plena luz del día…

  Se inclinó sobre su eje para cambiar el disco y el ceñido vestido de terciopelo repujado la constriñó más aún. Soltó un sonoro taco que debió de retumbar en todas las catacumbas cuando las ballenas del corsé granate se le clavaron en el generoso pecho blanquecino y el almidonado cuello de encaje negro se le enredó con los pendientes de perlas grises. Maldito atuendo gótico-vampírico. ¿Es que nunca iba a poder ponerse unos vaqueros sin que sus tataratataratatarabuelos se revolvieran en sus ataúdes? Porque ésa era otra, los ataúdes.  Cada vez que un catálogo de Ikea aparecía en el buzón, se le caía la baba al contemplar los colchones cuadrados, redondos, rectangulares… de todas las formas y grosores. ¿Y para qué? Para, al final de la noche, tener que acabar embutiendo sus generosas curvas en una sofocante caja de madera con sábanas de satén que se enredaban entre los muslos y dejaban horribles surcos en su piel.

  “En fin”, pensó mientras se acomodaba su recogido caoba sobre la cabeza, “las autoridades sanitarias advierten que la sangre rancia perjudica seriamente la salud”. Y, mientras siguiese soltera, peor que se iba a poner…

  Le hincó el colmillo a un Frigo Drácula y se repantigó de nuevo en el sillón, dispuesta a olvidarse durante un rato de su tétrica y larguísima existencia.

01/09/2008 03:41 Autor: Érika Gael. #. Tema: Así escribo, así soy No hay comentarios. Comentar.

Alma, de Bel Francés

FINAL  -  VERSIÓN I

Nada más dejar atrás el límite de Pas-de-Calais, una ligera llovizna comenzó a golpetear los cristales de las ventanillas, despertando a Alma del cálido letargo en que se hallaba. Los cabellos rebeldes de su hijo le hacían cosquillas en la mejilla, donde se apoyaba, y la mujer sonrió ante un contacto que estuvo a punto de perder.

  El grito del cochero la hizo incorporarse rápidamente, con cuidado de no asustar al pequeño.

  -¡Sooooo!

  La carroza se frenó con brusquedad y Alma asomó la cabeza por la portezuela entreabierta.

  -¿Qué sucede, monsieur?

  -Se acerca otro carro, madame. Tenemos que dejarle pasar.

  Alma se dejó caer de nuevo contra el asiento mientras el ruido de cascos cada vez más cerca iba penetrando en su cabeza. A ese paso nunca llegarían al sur, se dijo. Cuanto más impaciente se ponía ella, más obstáculos encontraban. Suspiró y se dedicó a contemplar el húmedo paisaje que la rodeaba, distorsionado por las gotas. No podía esperar para ver a Bertrand y decirle todo aquel discurso que tenía preparado.

  -¿Maman?

  La voz soñolienta de su hijo le sacó una sonrisa. Al menos, a él ya lo había recuperado y no iba a volver a apartarse de su lado jamás. Ni del de su padre, si él se lo permitía.

  -¿Por qué no nos movemos, maman?

  -Otro carruaje nos pidió paso, car…

  No le dio tiempo a terminar. En ese instante, un golpe seco sacudió el vehículo y demasiado tarde se dio cuenta Alma de la ausencia del ruido insistente de los caballos. La otra carroza no les había sobrepasado, como pensaban, sino que se había detenido justo a su lado y dos de sus ocupantes habían descendido de ella.

  La portezuela del niño se abrió y unos brazos fornidos agarraron su pequeño cuerpecito, arrastrándolo hacia fuera con ellos.

  -¡No! –Alma gritó desesperada al ver cómo su hijo desaparecía del interior.

  Bajó ella misma del carruaje y, sin importarle la intensa lluvia  que le estropeaba el peinado y el barro que ensuciaba los bajos de su vestido, echó a correr hacia la otra orilla del camino. Poco importaban ahora esos detalles que tanto le habrían preocupado antes.

  Ahora sólo importaba gritar y luchar por evitar que quienquiera que fuese se llevase a su hijo. Pisó un charco y resbaló dentro de él, pero un brazo masculino con la manga empapada la sostuvo en el aire. Le clavó las uñas en los músculos y tiró de ella en dirección contraria. Alma se sintió perdida y le rogó ayuda al cochero, que la miraba impasible. Iba a morder la mano que la estrechaba cuando el desconocido la giró y enfrentó sus ojos.

  -¡Bertrand! –su grito fue ahogado por el beso del hombre. Su hombre. Su beso. El más sincero, tierno y generoso de los que alguna vez habían compartido. Como si el tiempo se detuviese e incluso la lluvia volviese a subir hacia las nubes.

  Cuando se separaron, ella recordó que alguien se había marchado con el niño y quiso poner sobre aviso a Bertrand.

  -No te preocupes, Alma. El niño está con su tío, yo mismo se lo pedí. Aunque las formas no fueron las más adecuadas, debo reconocer…

  Alma se sentía incapaz de reaccionar, envuelta en la confusión ante su sonrisa descuidada.

  -Pero… pero…

  -Shhhh –Bertrand rozó sus labios para hacerla callar-. Lo único que quería era unos momentos contigo a solas. Tan sólo un minuto para demostrarte por qué tú no deberías rechazarme y por qué yo no pienso volver a hacer caso de tus rechazos nunca más.

  Un rayo relampagueó en el cielo e iluminó la figura de dos amantes fundidos en un abrazo de entrega.

07/09/2008 19:12 Autor: Érika Gael. #. Tema: Así escribo, así soy Hay 2 comentarios.

Alma, de Bel Francés - II

FINAL  --  VERSIÓN II 

  El carruaje se detuvo justo cuando desde el cielo comenzaba a gotear.

  Alma esperó a que el chófer abriera la portezuela para poner un pie sobre el barro que se estaba licuando junto a la rueda. Por primera vez en mucho tiempo, no le importó que se ensuciaran los bajos de su vestido, y este hecho colocó una sonrisa tonta en sus labios.

  La casa de Bertrand estaba cerrada a cal y canto. Por un segundo, temió que él ya no estuviera allí y sus ojos esperanzados se oscurecieron con el color de la tarde plomiza. Desde el interior del carruaje le llegó un ligero quejido. Era su hijo. Fue ese sonido el que le dio fuerzas para acercarse a la puerta y golpear el aldabón con fuerza.

  Nada.

  Dio otro par de golpes mientras sentía tensarse los músculos de su espina dorsal.

  No hubo respuesta.

  Con el corazón palpitante de angustia y las lágrimas escociéndole detrás de los párpados, dio media vuelta y se dispuso a subir de nuevo al vehículo.

  Lo había perdido. Esta vez no iba a haber ningún dios que se apiadara de ella porque ya era demasiado tarde.

  Corrió los últimos metros hasta la portezuela, que todavía permanecía abierta, buscando el consuelo entre los finos y tersos rizos del niño. Un rayo relampagueó en lo alto e iluminó el pequeño bosquecillo que quedaba frente a la fachada, dejando entrever también una silueta grande y de anchos hombros que se acercaba con la cabeza gacha y arrastrando el paso entre los árboles.

  Las lágrimas que Alma había estado tratando de contener se desbordaron en un instante como un dique que se rompe cuando su uso ya no es necesario. Aferró el manillar con ambas manos sin atreverse a dar un paso hacia adelante, consciente del aspecto ridículo con que se veía ahora mismo y sin saber qué decir.

  Ya no servían los discursos, ni las palabras bellas ni promesas de contrición o gestos de arrepentimiento. Todo carecía de valor mientras la silueta seguía deslizándose entre el paisaje, ajeno al bullicio que desencadenada en la cabeza de la mujer.

  -Bertrand…

  El murmullo, que más que una voz humana parecía un silbido del viento, cogió a Bertrand por sorpresa. Alzó la vista y las emociones se arremolinaron en su interior pugnando por salir.

  -Alma…

  Cada pensamiento de odio y autodestrucción de los últimos días, la melancolía, el deseo de terminar con todo y con todos, la desesperante e inequívoca sensación de pérdida, se vino abajo cuando contempló la imagen de la mujer de su vida, hermosa y tan confundida como él, parada frente a su casa. Por la ventanilla de la carroza intuyó el flequillo de su hijo y lágrimas de alivio lo embargaron. Quería besarlos a los dos, quería reír con ellos, sentarse a la mesa y alimentarlos, quería compartir sus penas, aprender de ellos. Quería amanecer sabiendo que sus caras sonrientes le habían aguardado más allá de la oscuridad de la noche, protegerlos, mimarlos, dejarse ayudar por su valentía y su tesón.

  Pero, sobre todo, quería fundirse con Alma en un abrazo infinito que los uniera de una vez por todas, así que eso fue lo que hizo. Trotó con ímpetu el trecho que los separaba y empujó a la mujer que lloraba y le sonreía a la vez hasta apretarla fuertemente contra él. Nunca más la iba a dejar escapar otra vez.

08/09/2008 21:30 Autor: Érika Gael. #. Tema: Así escribo, así soy No hay comentarios. Comentar.

Un héroe entre dioses

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El pasado martes día 2, a las 5:04 de la madrugada, sonó el último acorde de Sweet Home Alabama en El Santuario de Nueva Orleans. Hubo muchas risas, muchas lágrimas, de las tristes y de las de felicidad, hubo aplausos, excitación, música y hasta palomitas. Y, sobre todo, hubo un vacío enorme como el que se te queda cuando lees un libro de 741 páginas de Word y se te hace corto, mejor dicho, cuando lees EL LIBRO que llevas meses esperando.

No voy a hacer crítica porque no es un libro cualquiera, es el fin de una etapa, el clímax de una saga que nos ha tenido en vilo durante años, el punto final a la mejor colección que he tenido el gusto de leer en mi vida y, por lo tanto, no tengo palabras para describirlo. Sólo quiero, desde este lugar apartado en la red, darle la gracias a la gran Sherrilyn Kenyon por, un buen día, haber agarrado lápiz y papel y haber empezado a escribir. Gracias por Julian, Sebastian, Kyrian, Talon, Skoti, Zarek, Gallagher, Wulf, Vane, Dante, Valerius, Alexion, Wren, Ravyn, Velkan, Rafael, Nick, Arik, Sin, Aidan, Xypher y, sobre todo, gracias por Ash. El mundo es un poquito mejor gracias a los hombres que tú has creado ;).


Volveremos con más aventuras de Daimons, Gallu, Weres y derivados, pero el punto final a la era de Acheron está aquí y me siento orgullosa de formar parte de una familia como esta, internacional, chillona e impaciente. La familia de escuderos de los Dark-Hunters.


Sólo quedó una cosa por decir:


-¿Puede ya la Simi comerse a la diosa-perra? La Simi ha traído un bote enorme de salsa barbacoa extra-especial, akri!!

 

09/09/2008 17:15 Autor: Érika Gael. #. Tema: Críticas desde mi humilde blog No hay comentarios. Comentar.

Mediocridad

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Hay momentos en que todo se viene abajo. Momentos en que pasas de la risa al llanto y del orgullo a la vergüenza propia con demasiada rapidez. Hay momentos en que ni siquiera haber llegado a las 225 páginas te salva de querer romper la pantalla del ordenador. O tu propia cabeza, total, para lo que vale...

Hay momentos en que todo se viene bajo. En que una sola frase ("y-la-miró-con-incredulidad") destapa la caja de Pandora y deja salir tu mal más temido: la mediocridad. Y entonces todo explota y se hace pedazos.

 

 

13/09/2008 20:15 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

Faefever, Karen Marie Moning

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- El vampiro era mío, Barrons!

- Inspeccione sus dientes, Srta. Lane - dijo herméticamente - Eran cosméticos, operados. Él no era un vampiro.

Le golpeé ligeramente en el hombro.

- ¡No me importa lo que fuese! ¡Era mi lucha, cabrón!

Me golpeó de vuelta con la misma intensidad

- Usted se tomaba demasiado tiempo para terminarla.

- ¿Quién es usted para decidir cuánto tiempo es demasiado?

Le di otro toque en el hombro.

Me devolvió el golpe con la misma fuerza.

- ¡Ustedes estaban disfrutando de ella!

- ¡Yo no!

- ¡Usted estaba sonriendo, rebotando sobre sus pies, danzando para él!

- ¡Estaba tratando de poner fin a la lucha!

Le di puñetazos en su hombro, duros esta vez.

- Usted disfrutaba tratando de ponerle fin - quebró. Yo casi le caí encima - Usted la estaba prolongando, se glorificaba en ella.

- ¡Usted no sabe de que cojones está hablando! - grité.

- ¡No podría decir cual era la diferencia entre ustedes dos ahora mismo! - rugió.

Le incrusté mi puño en la cara. Fuera el rollo de mentiras entre nosotros. Son las verdades con las que trabajamos más difíciles que el silencio.

- Entonces usted no ha buscado lo suficiente! ¡Soy la que tiene tetas! "

- ¡Sé que es la que tiene tetas! ¡Están en mi jodida cara cada jodida vez que pasa a mi alrededor!

- ¡Tal vez lo que necesita es conseguir controlar su libido, Barrons!

- ¡Que la jodan, Srta. Lane!

- Usted acaba de hacerlo ¡me encantaría joderle a usted ahora!

- ¿Acaso piensa que podría?

- Venga aquí... pruebe

Él agarró un puñado de mi camiseta, y me arrastró contra él, hasta que nuestras narices se tocaron

- Voy a caer sobre usted, Srta.. Lane, pero recuerde que usted lo pidió. Por lo tanto, ni siquiera piense en abandonar el tatami y dejar la lucha.

- ¿Tú oyes aquí a alguien lloriquear, "tío"? Yo no.

- Bien.

- Bien.

Cambió el agarre de mi camiseta para agarrar mi pelo y enterró su boca en la mía.

("Bloodfever", Karen Marie Moning)

Sólo seis palabras: HOY. A. LA. VENTA. EL. TERCERO.

16/09/2008 13:01 Autor: Érika Gael. #. Tema: Lo más esperado No hay comentarios. Comentar.

Veinte de Septiembre

Hoy, 20 de Septiembre, era el día señalado en el calendario. La fecha en que, si me hubiese adscrito al planning inicial, "La Flor del Agua" estaría terminada (o al menos una primera versión sin corregir). No obstante, y como era de esperar, no ha sido posible llegar a tiempo. Períodos de pereza patológica, compromisos ineludibles, sorpresas inesperadas y crisis de calidad acusadas, se interpusieron en mi camino.

Al menos, estoy a cuatro escenas del segundo cambio de rumbo, lo cual es todo un récord para alguien como yo, que, o tarda años en escribir una novela, o la abandona por imposible antes de llegar a la mitad.

La actualización de hoy sólo sirve para poner en marcha del marcador, y ver cuánto tiempo me lleva, desde este momento, poner la palabra FIN. Bastante, creo yo, si tenemos en cuenta que a partir del lunes vuelven la rutina y el stress. Pero me gusta dejar constancia del proceso.

20/09/2008 21:41 Autor: Érika Gael. #. Tema: En construcción No hay comentarios. Comentar.

Nos vamos de bautizo

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La señorita Érika Gael se complace en anunciar que su más preciado tesoro, es decir, su última novela, es decir, la obra anteriormente conocida como "La Flor del Agua. Otro estúpido cuento de hadas", ha cambiado de título. Sí, sí, sí, razones editoriales, marketing, motivos de la más pura condición editorial, coherencia artística y toda una serie de factores se dieron cita, los días pasados, en la truculenta mente de la ya mentada señorita Gael.

Por ello, la autora tiene el gusto de invitarle a usted, que está leyendo estas líneas, al próximo y dichoso evento bautismal, que tendrá lugar cuando a ella le de la más absoluta gana, en conmemoración de la nueva onomástica de su criaturita.

Vamos, que si estabáis esperando que comunicara el nuevo título en este artículo, vais listos, majos. Esta vez me lo callaré hasta que la novela esté terminada, no vaya a traer el decirlo mala suerte, como con los embarazos, y tampoco se me logre a la tercera.

Cuando Danu quiera que sea, será. La principal ventaja de la modificación: que al menos ahora ya no tendré que ver a asturianistas radicales rasgándose las vestiduras ante mí y poniendo el grito en el cielo, por haber tenido la desfachatez de escribir en castellano una novela con temática astur y semejante título... Aunque, pensándolo bien, ésa hubiese sido una buena baza editorial, de hecho. Qué lástima... (hacer caso omiso al ¿involuntario? sarcasmo de la señorita Gael).

26/09/2008 14:17 Autor: Érika Gael. #. Tema: En construcción No hay comentarios. Comentar.

GRACIAS

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Sólo eso. Sólo Gracias. A todo el equipo de La Máquina China y, en especial, a  José de la Rosa. Gracias por  todo lo que nos habéis enseñado y gracias por mostrarme el camino. Y aunque siguiera dando las gracias línea tras línea, nunca terminaría de agradecéroslo lo suficiente, porque sólo cada una de nosotras sabe lo que realmente este taller ha significado. Así que sólo siete letras más: GRACIAS.

27/09/2008 21:51 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.


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