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De mudanza

Cuando era pequeña y bailaba en un grupo de danzas asturianas, las mudanzas eran para mí los pasos más importantes de cada baile. Cuando crecí, se convirtieron en la incómoda -y a veces utópica- acción de transportar todas mis cosas de un sitio a otro varias veces al año, aunque mi hermana Bego es mucho más experta que yo y ella os puede dar auténticos cursillos, si queréis.

Ahora, una mudanza es para mí un cambio de soporte cibernético. Misma ilusión, mismas ganas, misma intención de idear, desvariar y, de vez en cuando, haceros sonreír.

Ésta ha sido la primera casa de Érika Gael, y por eso la atesoraré siempre con cariño, pero algunos problemillas técnicos (no quiero hablar mal de Blogia, que para eso han soportado mis divagaciones durante meses...) me han impulsado a buscar otro refugio:

http://erikagael.blogspot.com

Espero seguir viéndoos a tod@s los que me habéis apoyado, me habéis animado, me habéis leído, me habéis emocionado, me habéis descubierto, me habéis seguido conociendo un poquito mejor. Toca poner el punto y aparte a una etapa, pero espero que, en la que empieza, tenga aún más cosas que contaros.

Os quiero. Gracias por vuestros comentarios y vuestras lecturas, que han sido muchas más de las que esperaba. Millones de besos!

21/03/2009 00:35 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

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Mis alas están sangrando, pero no te las puedo enseñar...

18/03/2009 15:43 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 1 comentario.

Mi primer rechazo

Como diría mi compañera Lydia, ahora sí puedo decir que soy una escritora en toda regla: he recibido mi primera carta de rechazo desde una editorial.

Paloma Bas, editora de "El Andén", ha tenido el honor de ser la primera en darme la patada con, por supuesto, una más que educada carta de ésas que te hablan de las archimentadas líneas editoriales y en las que me anima a seguir y me desea suerte.

Pues un saludo para ella y su equipo, con todo mi cariño, que al menos han tenido el valor de leerse mi manuscrito, con bastante rapidez, todo hay que decirlo, y de hacerme llegar su valoración final. Esto es todo un logro para una persona que, hasta hace un año, ni siquiera se atrevía a enseñarle a la gente más cercana todas aquellas tonterías que se le ocurría escribir, y con eso me quedo.

16/03/2009 16:20 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 1 comentario.

Los caminos de la romántica no son inescrutables

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Hace tiempo que quiero escribir algo como esto. Me apetece hacerlo para saldar una deuda, conmigo y con los demás. Los que me conocen y los que no, porque ya son muchos los que me han preguntado.

¿Cómo llegué a la Romántica?

Buena pregunta. Técnicamente, empecé con 14 años (precoz, la niña), debido a un padre indeciso, un hoja de pedido del Círculo de Lectores en blanco y un plazo cumplido.

Leí dos -¿o fueron tres?-, y me cansé. Sí, sí, lo admito. Renegué de la Romántica durante años, me volqué en cualquier género que me alejara de ella como si de un brote de peste bubónica se tratara, pero es que... en fin. Que empecé con Judith Macnaught. Sí, sí, la Macnaught. Ésa que escribe todos los libros iguales y sólo cambia el color de pelo de las protagonistas femeninas. La experta en pseudoviolaciones encubiertas. Cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo, ¿no?

Reapareció en mi vida hace casi dos años -se hizo de rogar-, con Lisa Kleypas. De nuevo una casualidad. Una revista del Círculo de Lectores, una tarde deprimente y un vacío, no sólo de tiempo, que llenar. Evie y Sebastian lo llenaron. Y ya no pude parar. Muchas cosas han cambiado en mi vida desde entonces; el amor encerrado en papel reciclado persiste.

Después de devorar -literalmente- todos los libros de la Kleypas, publicados o no en España, busqué más. Mi nuevo vicio absorbió mis horas, mi atención, las dioptrías de mis ojos. Se coló en mi interior y me obligó a volver la cabeza hacia otro lado: el lado de la librería en el que se esconde la estantería de novela Romántica.

Cuando me cansé de las jóvenes debutantes londinenses que seducían a granujas y libertinos bajo sus abanicos en Almack´s, me pasé a los castillos escoceses, los pliegues de los tartanes que el viento agita sobre el caballo y las cruentas luchas entre clanes. Tras ellos, le llegó el turno al chick-lit. Tardes enteras con los ojos pegados en las chicas de Marian Keyes, maridos díscolos, trabajos insatisfactorios, compañeras de piso traidoras. Pero esa fiebre también se pasó y me lancé de cabeza a las aguas del Caribe. Siempre hay algún bucanero dispuesto de rescatarte de los tiburones, ¿Lo sabías? Aros en la oreja, pañuelos sobre la frente y tatuajes que recorren el brazo con que se sostiene el timón. Y, yo-ho-ho, una botella de ron. Pero, ¿y qué ocurre si mezclamos lo mejor de todos los mundos vividos, de los países visitados? Karen Marie Moning me hizo viajar en el tiempo y saltarme a la torera las muy elaboradas leyes de la física. Aquella etapa fue genial. Fortalezas medievales, barcos que surcan el atlántico, de nuevo las mazmorras de un castillo escocés.

Y, hace más o menos un año, apareció en mi vida Sherrilyn. La Kenyon. Julian Alexander surgió como por arte de magia de entre las páginas de un libro hechizado, preparando la antesala de lo que sería una de las más prolíficas colecciones de la historia de la Romántica: los Cazadores Oscuros. Tras él llegaron Kyrian, Talon, Zarek, Valerius, Ash, por supuesto, y todos los demás. Vampiros, demonios, fantasmas, dioses. Aposentaron sus indomables traseros en mi disco duro y barrieron de un plumazo a todos los demás. El romance paranormal entró en mi vida como una ráfaga de viento del sur. De viento de Nueva Orleáns. No puedo escribir más. Es imposible. Hace mucho que perdí la cuenta de todas las autoras y colecciones de paranormal que he leído.

En realidad, podría decirse que he perdido la cuenta de todas las autoras y series de Romántica que he leído. Pero no voy a parar ahora. Mi alter-ego, la que se introduce como una sombra en cada historia que lee, aún quiere más. Ha vivido tantas cosas en todo este tiempo... Y las que le quedan por vivir.

 

 

 

10/03/2009 22:44 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 1 comentario.

Fatiga mental

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A veces me canso de correr hacia una meta invisible, pero no encuentro el botón de STOP...

27/02/2009 14:06 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 3 comentarios.

Feliz Noche de Mardi Gras

¿Hay mejor modo de celebrarla que escribiendo sobre ella? Sí, lo hay. ¡ESTAR ALLÍ!

Laissez les bons temps rouler...

24/02/2009 00:28 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

Dime lo que te denigra y te diré quién eres

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Hay dos personas en el mundo que siempre me hacen reflexionar con sus preguntas: Ana y mi hermana.

Para que nos situemos (Bego, si estás leyendo estas líneas, perdón por utilizarte de cabeza de turco ;)), mi hermana es una de esas escasas personas que no siente que tenga que demostrar nada a nadie (o al menos eso aparenta). Probablemente no haya conocido a nadie más coherente y con los pies en la tierra en mi vida, ni lo haré. Piensa, actúa y habla tal y como lo siente, y no hay nada más allá. Si te gusta, bien. Si no, no se va a desviar por ti. Eso no quiere decir que sea déspota, o prepotente, o hiriente, porque no es así. Pero tampoco se va a callar o va a fingir que algo le gusta cuando no es así.

El otro día, mi hermana dijo unas de las palabras más sabias que he oído en mucho tiempo, y no sabe cómo se lo agradezco. Porque en este mundillo, donde todo el mundo trata de hacerse el kafkiano, el dostoievskiano y el barojiano, y donde a las que leemos y escribimos romántica se nos acusa de machistas, de incultas, de crédulas y soñadoras, de ignorantes, de sosas y de denigrantes, al fin el otro día oí una crítica que no tenía nada que ver con todo eso. Y me pareció tan buena, en su sencillez, y tan auténtica, que no he podido resistirme a reflejarla aquí. Por primera vez en los 10 años que hace que leo romántica, nadie dijo que un libro de este tipo no le gustaba porque lo consideraba denigrante, ni dijo que no le gustaba porque era bazofia literaria, ni dijo que no le gustaba porque era vergonzoso, bochornoso o degradante.

Mi hermana dijo: "No me gustó porque las escenas de amor me aburren". Y punto pelota.

Sólo quiero hoy, desde aquí, darle las gracias a mi hermana por decir las cosas como las siente, y por sentirlas como lo hace. Porque, como ella misma reconoció, "será que me leí tantas hace años que cansaron". Esto nos lleva a la experiencia, y de esto concluyo lo siguiente:

No puede ser una casualidad que, de todas las personas que conozco que leen, leyeron o tienen intención de leer novela romántica, ninguna de ellas se haya sentido vejada, denigrada, ofendida o infravalorada. A todos esos kafkianos, dostoievskianos y barojianos, a quienes se les llena la boca escupiendo veneno hacia las que respetamos el género, sólo les diré una cosa: un libro puede gustarte, o no. Puede aburrirte, o no. Puede tocarte la fibra, o no. Pero si hace cualquiera de esas cosas significa que te lo has leído. Si, por el contrario, lo que haces es meter en el mismo saco a todo un género literario, y considerarlo humillante, dañino o deshonroso, entonces eso quiere decir que ni siquiera pasaste de la contraportada. 

Hacer una crítica desde la ignorancia y el desconocimiento es, a mi entender, bastante más denigrante para la persona que la hace, que leer una historia de amor, sean cuales sean las características de ésta.

Y no sé quién es más inculto, si el que repite a Pérez Galdós del derecho y del revés en cuclillas o a la pata coja, o el que se lee desde Stendhal  ("Rojo y negro" es uno de los libros favoritos de la inculta que escribe estas líneas) hasta Lisa Kleypas, pasando por José Carlos Somoza, Tennessee Williams y Goethe.

De nuevo gracias a mi hermana por darme pie, aun sin pretenderlo, para colgar una actualización que llevaba tiempo deseando poner.

09/02/2009 20:12 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 3 comentarios.

Decadencia

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Es una buena cosa esto de Internet cuando quieres documentación actualizada. Por ejemplo, no hay nada mejor para recrearte en el ambiente carnavalesco del French Quarter, que hacer un recorrido por todos los vídeos del Mardi Gras orleanniano que pueblan Youtube. Y, si lo que te apetece es tomarte una copa en un sitio un poco más protegido, vale la pena echar un ojeada por las múltiples páginas web, de fácil acceso desde Google, que te ofrecen una visita virtual a través de los mejores locales nocturnos de Bourbon Street.

Y fue precisamente en una de ellas, en la web del pub Utopia, número 227 de la calle Bourbon (New Orleans, Louisianna), donde encontré la siguiente crítica que hacía un visitante de la ciudad:

Utopia could be called one of the glittering jewels of Bourbon Street’s crown; however, this is still Bourbon Street after all. It’s important never to forget that at the end of the day, all of the jewels, diamonds, and pearls you see are really just plastic Mardi Gras beads.

Traduzco, para los no entendidos:

Utopía podría considerarse una de las brillantes joyas de la corona de Bourbon Street; sin embargo, sigue siendo Bourbon Street después de todo. Es importante no olvidar nunca que, al final del día, todas las joyas, diamantes y perlas que veas, en realidad no son sino collares de plástico del Mardi Gras.

No hay, para mí, mejor descripción de la decadencia de Nueva Orleáns. Y no hay mejor descripción de "Noche de Mardi Gras", mi novela.

08/02/2009 23:59 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

Patrón de abuso de palabras

Te  miro cada día, cuando el monitor se ilumina, para creerme que estás ahí, que es verdad. Que lo que llevo pensando durante todo el día no es un sueño o una quimera barata, sino una realidad construida letra a letra. Tecla a tecla.

Abro y cierro cien veces el documento. Podría cambiar esta palabra, ahora. Podría iniciar otro párrafo. O tal vez leer el primero. Podría hacerlo. Podría. Es sólo que... eres tan importante... Tan jodidamente importante que no me atrevo a tocarte para no cometer un error. Pienso que tu cabecita se irá hacia un lado si te toqueteo demasiado, o te harás daño si te resbalas en la bañera esta tarde.

Me siento ante mi dosis. La contemplo de nuevo. Y el tono... ¿Dónde está hoy el tono? Tal vez está canción me ayude a recuperarte. Si te envío rosas rojas me llamarás ñoña y entonces acabaremos discutiendo, así que prefiero reencontrarte en la música. Observo mi dosis. Está pulida, no hay peligro. Y la música penetra en mis oídos, y me invita a volar, y me hace subir. Aunque sepa que después vaya a caer.

Golpeo el teclado. Inspiro con fuerza. Esnifo, una a una, todas las sensaciones que pretendo describir, para dejar que se cuezan en mi cerebro. Para matar las neuronas que me quedan y llenarlas de pasión. Inhalo la fragancia que despide tu pelo. Y te tengo, logré tenerte entonces y te tengo ahora. Tengo tus gafas de sol, tu chaqueta de cuero, tu cuerpo fibroso. Tengo tus alas negras y tus ojos de lo perdido.

Me inyecto en la vena todo lo que escribo. Frases que se acumulan y colapsan la jeringuilla. Te necesito cerca. Porque no puedo vivir sin ti. Porque no quiero hacerlo. Porque me molestaría muchísimo tener que aprender a vivir así de nuevo. Y ella está triste, pero sé que si sigo fumando alcanzaremos juntas la felicidad. Y tengo también su aroma, la tentación del diablo. La nuestra. La suya. Lo vamos a lograr, ¿verdad?

Me dejas exhausta, pero necesito más. Un poco de voluptuosidad en la lengua. Eso me parece bien. Así que me dejo arrastrar de nuevo, y las cien veces que me pongo en pie vuelvo a dejarme vencer. No puedo parar. No puedo parar. Sólo un renglón más, un párrafo, una escena. Cuenta caracteres, ¿cuántos llevas? ¿Cuántos has escrito hoy? Cuidado con la sobredosis, te acecha con sus ojos azabache en la penumbra.

Te dan las tantas y no quieres que se acabe. Tus ojos inyectados en sangre gritan por más, y lo mejor que puedes hacer es dárselo, porque, si no, lo único que harás será dar vueltas en el vacío de las sábanas. Sigue mi consejo. Haz lo que te pidan tus ojos. Mañana será otro día, bien. Pero tendré que esperar tanto hasta volver a ti... Hasta que vuelvas a despertarme del letargo y pueda mascar con fruición tu esencia.

Y, cuando amanezca, tendré que hacer mil cosas antes de encontrarme de nuevo con tu vicio. Salir, entrar, sentarme y volver a ponerme en pie. Tendré que hablar, pero también que guardar silencio. Ver cómo pasa el día entre clases, chismorreos, una chocolatina, aburrimientos, música a todo volumen y pensamientos. Apuntes, silencios y sentimientos. Comidas, palabras (aunque no de las que me gustaría) y vuelta a empezar. La maldición de febrero está ahí, y yo me pregunto cómo puedo estudiarme diez temas sobre conductas adictivas para el día 12, si a lo único que estoy enganchada es a vosotras, mis preciosas palabras.

21/01/2009 00:33 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 4 comentarios.

Feliz Año Nuevo

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Un brindis por todas las cosas buenas que ya se han ido y por las maravillosas que nos aguardan a la vuelta de la esquina. Bienvenido, 2009.

01/01/2009 19:07 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

Feliz Navidad

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Érika Gael os desea Feliz Navidad a todos, y que todos vuestros sueños, literarios o no, se hagan realidad en el próximo año 2009.

Un beso!

25/12/2008 13:17 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

Aviso a navegantes

Actualizo para dejar simplemente el aviso de que ya ha sido actualizada la información acerca de la autora en el apartado "Acerca de". Un saludo y un millón de gracias a todos los que os pasáis por aquí, dejéis o no comentarios, porque gracias a vosotros mi blog ha superado ya las mil visitas en apenas cuatro meses.

Érika Gael existe gracias a vosotros y va a seguir trabajando y luchando para no decepcionaros: sólo espero que cada vez sean más las buenas noticias que pueda transmitiros desde aquí.

Y, por supuesto, gracias a toda la gente que me envía sus ánimos ya sea vía blog o en persona, gracias por vuestros comentarios, por el interés que estáis demostrando por "Faery" y, sobre todo, por aguantar mis monólogos literarios y mis delirios paranoicos ;). Gracias a todo eso, estoy empezando a creerme que "escribo realmente bien". No existe dinero suficiente en el mundo con el que pueda pagaros.

01/11/2008 15:42 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 2 comentarios.

Feliz Halloween y Feliz Samhain

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Me da igual que sea una fiesta de connotaciones comerciales y que la celebren los yankees y que sea un símbolo de la puñetera globalización. Para mí Halloween es la víspera de la fiesta céltica más importante del año: el Samhain, o comienzo del invierno.

Y, sobre todo, es la noche en la que caen los muros que separan el mundo fantástico y mítico de la realidad. Hoy, todos aquellos espectros, hadas, duendes, elfos, ninfas, gnomos, monstruos, gigantes, dioses y seres que nos aterran y nos sorprenden, pueden campar a sus anchas por nuestro mundo, hacer diabluras en nuestras casas y, si nadie refuerza los cimientos de esas murallas, quedarse para siempre entre nosotros, tomando el control de todo lo que nos rodea.

En definitiva: la noche que llevo meses aguardando :D. Ojalá ningún druida cumpla hoy con su misión y alguna fantasía inesperada sacuda nuestro mundo. Feliz Samhain!! (también de parte de Xesa y Lugh, que mañana estarán de resaca ;))

31/10/2008 01:46 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 2 comentarios.

"Escribes realmente bien"

A veces, que alguien de tu familia te diga tres palabras (escribes realmente bien), puede proporcionarte una inyección instantánea de ánimo.

Que un conocido, o persona a la que aprecias, te diga tres palabras (escribes realmente bien) puede ser la causa de un golpe de alegría que se evaporará sin mucha tardanza.

Cuando alguien desconocido y, por tanto, objetivo, pero que reconoce ser profano en el tema, te dice tres palabras (escribes realmente bien), puedes alcanzar un pequeño e íntimo momento de gloria que no durará demasiado.

Pero cuando un desconocido que escribe novelas, edita libros, da clases de narrativa y entiende de la materia que tratas te dedica tres palabras (escribes realmente bien), sin comas, sin peros y sin condiciones, entonces sabes que has llegado al punto en el que querías estar y que todo el esfuerzo anterior valió la pena.

12/10/2008 19:47 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 3 comentarios.

Por qué Érika y por qué Gael

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La gente que me conoce sabe que no me llamo así. La gente que me conoce, como es lógico, sabe cuál es mi verdadero nombre. La gente que me conoce, me conoce. Y que mañana será otro día y al otro, otro, es tan o más obvio incluso que esa estupidez. Pero a la gente que me conoce aún se le escapan pequeños detalles de mi personalidad que, afortunadamente, guardo a buen recaudo en mi caja torácica. Nunca se termina de conocer del todo a una persona, y eso es, en mi opinión, una de las enormes ventajas de las que debe sacar provecho el ser humano. ¿Os imagináis qué clase de soporífero y monótono aburrimiento aletargaría entonces nuestras vidas?

Por eso, y porque (dicen) una de mis virtudes es que nunca dejo de sorprender a los demás, la gente que me conoce, me conoce, pero no del todo. Y por esa misma razón, la gente que me conoce no deja de preguntarse por qué Érika. Y por qué Gael.

Pues bien, ésta es la explicación.

Érika: Dícese del femenino de Erik, es decir, del nombre de pila del que es, para mí, el mejor personaje que autor alguno pudo alguna vez crear  y que, tan alta gloria alcanzó, que cruzó la barrera de las letras y se convirtió en la insignia musical, cinematográfica, televisiva, cultural y emocional, de todo un siglo. No ha habido otro como él en las letras ni, sospecho, lo habrá. Erik es El Fantasma de la Ópera.

Gael: En sentido estricto, correspondencia irlandesa de la palabra celta. En sentido no estricto, lo que soy, lo que me siento, a lo que pertenezco y uno de los temas más apasionantes de la Historia (con mayúsculas) y de mis historias (con minúsculas).

Érika. Y Gael. Las dos caras, las dos pasiones y las dos vueltas de tuerca de una misma persona, capaz de saltar de las catacumbas de la Ópera Garnier a las colinas abiertas de Eire, y viceversa, en un sólo día. Ésa soy yo.

07/10/2008 21:45 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 1 comentario.

GRACIAS

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Sólo eso. Sólo Gracias. A todo el equipo de La Máquina China y, en especial, a  José de la Rosa. Gracias por  todo lo que nos habéis enseñado y gracias por mostrarme el camino. Y aunque siguiera dando las gracias línea tras línea, nunca terminaría de agradecéroslo lo suficiente, porque sólo cada una de nosotras sabe lo que realmente este taller ha significado. Así que sólo siete letras más: GRACIAS.

27/09/2008 21:51 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

Mediocridad

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Hay momentos en que todo se viene abajo. Momentos en que pasas de la risa al llanto y del orgullo a la vergüenza propia con demasiada rapidez. Hay momentos en que ni siquiera haber llegado a las 225 páginas te salva de querer romper la pantalla del ordenador. O tu propia cabeza, total, para lo que vale...

Hay momentos en que todo se viene bajo. En que una sola frase ("y-la-miró-con-incredulidad") destapa la caja de Pandora y deja salir tu mal más temido: la mediocridad. Y entonces todo explota y se hace pedazos.

 

 

13/09/2008 20:15 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

Noche sin sueños

Durante años he tratado de hacer frente a las pesadillas que me acechan cada noche en cuanto mi cabeza cae rendida sobre la almohada. Por algún designio fatídico inquebrantable, o más bien por alguna peculiaridad neurológica desconocida e incurable, se puede contar con los dedos de una mano la cantidad de sueños “bonitos” de los que he podido disfrutar en mi vida, mientras que las pesadillas se apelmazan por centenas.

Tazas de leche caliente, atrapasueños artesanales colgados del techo, amuletos, duchas de agua febril, pensamientos positivos antes de ir a la cama, hasta tatuajes con el doble arco y la flecha. He oído de todo. Toda suerte de remedios para mi mal, ya tengan base mágica, científica, o ninguna en absoluto.

Y, sin embargo, aquí estoy yo, anhelando el descanso puro y placentero de una noche sin sueños. Una auténtica purificación del alma, un verdadero renacimiento al amanecer. La perfecta renovación del espíritu. La sensación aplastante de los sentidos abotagados por el peso de la oscuridad, y sólo de la oscuridad. El tacto vulnerable de una manta, el calor sedoso de un cojín, la compañía dulce y sincera del silencio, la excitante rendición de los párpados. La noche tiene demasiadas cosas hermosas que ofrecernos como para dejarnos vencer por los desechos de nuestra imaginación desbocada, los despojos de nuestras desgracias. Pero es que ni todos los amuletos, hechizos ni tatuajes del mundo pueden hacer desaparecer las peores pesadillas: las que proceden de la barrera infranqueable de nuestro vertedero interior.

17/08/2008 00:48 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 1 comentario.

Cosas que me encantan del verano

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Me encanta porque es domingo. Me encanta porque son las 2:18 de la madrugada. Me encanta porque mañana no madrugo. Y el calor del poniente entra espumoso por la ventana abierta y la persiana subida. Los esbozos pegajosos de lo que pronto se convertirá en sudor si no le pongo remedio me amalgaman las raíces del pelo y presionan los poros de mi piel, mientras las cortinas se contonean y chocan con mi frente, enviando hasta mi la brisa marina, el ruido de las fábricas y el brillo decadente de la noche. Pero el ruido es eclipsado por canciones que retumban en mis oídos y me retrotraen a otros días, otras horas de luz y olas que me revientan en la nuca, de salitre y after-sun, de gaviotas chirriantes y mejillas incandescentes. Días como fue el de ayer y como será también el de mañana, separados por noches tumbada en esta cama enorme y azul que parece una piscina, con todos los papeles desparramados sobre las sábanas, la espalda protestando por lo incómodo de la postura y el bolígrafo echando humo. Días separados por noches como ésta, en la que Xesa sonríe desde mis labios antes de zambullirse en el agua, Lugh lucha por respirar con normalidad y porque la sangre no se le atasque entre las piernas y Quelo refunfuña y se arrastra por un trozo de comida sólida.

Y así, por primera vez en mucho tiempo, dándoles vida a ellos puedo sentir que la mía está en el punto exacto en el que siempre debió estar.

21/07/2008 18:10 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

No sueltes el teclado

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Érika, pase lo que pase, NO SUELTES EL TECLADO. O el boli. O el lápiz de IKEA que llevas en cada bolso, porque nunca se sabe dónde puede estar aguardándote la musa...

¿Cuántas crisis existencia-literarias has tenido a lo largo de tu vida? ¿Diez? ¿Veinte? ¿Un millón?

¿Cuántas veces has afirmado con rotundidad ("y-que-nadie-se-atreva-a-llevarme-la-contraria-porque-yo-sé-lo-que-hay") que no servías para esto, aunque cada sentencia fuera como una condena a muerte para ti? ¿Treinta mil? ¿Setecientas mil? ¿Un millón?

¿Cuántas veces la vergüenza y el miedo te sobrepasaron, impidiéndote incluso releer cosas que tú misma habías escrito (y ya no digamos que las leyeran los demás...)? ¿Noventa mil? ¿Quinientas mil? ¿Un millón?

¿Cuántas veces el pánico acabó tempranamente con aquellos proyectos en los que habías volcado todo tu espíritu, toda tu fuerza, toda tu alma? ¿Veinticinco? ¿Noventa? ¿Un millón?

¿En cuántas ocasiones te has despertado con el nudo de la frustración ahogándote en el pecho? ¿Cien? ¿Doscientas? ¿Un millón?

¿Cuántas críticas negativas te hicieron caer, más y más abajo, de cabeza y sin colchón? ¿Quince? ¿Treinta? ¿Un millón?

¿Cuántas críticas positivas, en cambio, no sirvieron para nada, no fueron suficiente para ti y te dejaron igual de desmadejada que el más hiriente de los golpes? ¿Cuarenta? ¿Sesenta? ¿Un millón?

¿Cuántas fueron las veces que estuviste a punto de dar el paso y, finalmente, nunca lo diste? ¿Doscientas? ¿Mil? ¿Un millón?

 

Por todos esos millones (de crisis, de autoflagelaciones, de momentos de pánico, de frustraciones vividas, de críticas sentidas, de decisiones nunca tomadas) hoy te digo, no, TE EXIJO, que pase lo que pase, NUNCA VUELVAS A SOLTAR EL TECLADO, ni el boli, ni los lápices IKEA. Aunque tengas que aferrarte a la rabia con la que golpeas cada tecla para poder seguir escribiendo. Antes que tu propia corriente nos arrastre a todos.

 

 

29/06/2008 13:45 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias No hay comentarios. Comentar.

Letraherida

Cuando tenía 3 años me aburría (y de qué manera) porque mis hermanas tenían que estudiar y yo no las podía interrumpir (ahora las comprendo, pobres), así que como nadie jugaba conmigo me dedicaba a trastear con los periódicos y a darles la paliza a los demás con mis continuos: "Qué pone aquí? Y aquí? Y aquí?". No tenía ni idea de lo que significaban las palabras, pero al menos tenía claro cómo se escribían.

A los 4, cuando empecé al cole, no me quedé tranquila hasta que me aprendí el abecedario y supe distinguir las letras de colores pegadas en las paredes, mientras el resto del mundo aspiraba a jugar a "El conejo no está aquí" (yo también, que conste, pero mi mente me exigía realizar dos tareas a la vez para sentirse útil).

A los 6 iba sin falta con Gabri y Bego a la biblioteca y me recorría la planta de préstamo de adultos correteando tras ellas. Hasta que mis hermanas se plantaron: estaban hartas del pacto de los libros (pacto = 3 libros de Danielle Steel para ellas + 1 de Mafalda para la enana), así que a mis padres no les quedó otra que hacerme socia a mí también para que yo pudiera coger los libros que quisiera y mis hermanas pudieran seguir viciando a la Romántica tranquilas.

Y a los 8 llegó el grande, el best-seller. Llamada de urgencia de la profesora a mi padre (lo cual no era difícil estando en el mismo edificio) tras corregir los deberes de ese día: escribir un cuento. Después de 20 redacciones sobre cómo María iba a saltar a la comba y se caía y lloraba, "Carla, ponte de pie y lee el tuyo". Y allí salió a la luz mi buena amiga Fontaneda: una galleta que encontraba un hueso de perro en el jardín y, creyéndose dueña de un tesoro del paleozoico superior, corría con su compañera Marbú hasta el museo, donde se llevaba el chasco de su vida. Ese día quedó claro que ya estaba tocada de la cabeza desde mi más tierna infancia. Eso sí, en mi casa por poco no enmarcan el folio lleno de letras donde se veía a Fontaneda sonriente sobre el césped.

Ese verano lo primero que hice fue comprarme un cuaderno, que pronto se inundó de historias de la playa y de duendes escondidos en el Peñón de Gibraltar (es lo que tenía enfrente mientras escribía, qué queréis...)

Con 11, mi plan semanal era el siguiente: saca 4 libros de la biblioteca el lunes, lee uno por día, devuélvelos el viernes, saca otros cuatro y lee dos el sábado y dos el domingo. El lunes vuelves a por más. Hasta que, un año después, el bibliotecario me miró y me dijo: "¿Te cambio el carnet por el de adultos?" Vale. Me pareció buena idea.

Siguieron unos años de muchas ideas burbujeantes aglomerándose en mi cabeza, luchando por salir, pero sin encontrar la vía de escape. Hasta que con 17 llegó "Claudia". La única novela que he logrado terminar hasta la fecha, "que sí, que sí, que ya sé que a tod@s os parece muy bonita pero nadie me da un duro por ella". La releo a día de hoy y me entra la risa, pero en aquel momento... bueno, en aquel momento era "Claudia". El sólo nombre me lo decía todo, y está claro que marcó un antes y un después en mi vida.

A partir de ahí me adentré en una época oscura: relatos y cuentos y novelas y narraciones y argumentos e historias que pugnaban por plasmarse en el papel y con los que acababa haciendo una bola enorme y... clonk. A la papelera. Época de querer y no poder, de euforia seguida de frustración cíclica, de desmotivación lectora cada vez mayor. Porque odiaba leer un buen libro y saber que yo nunca estaría al nivel de su autor. Y llegaron las mesas redondas sobre los "Letraheridos" a Valladolid: gente cuya fibra había sido "tocada" por las letras, de alguna u otra forma (novelistas, poetas, editores, traductores, ensayistas, periodistas...) Y lo que se supone que tendría que haberme servido como un revulsivo, terminó por hundirme en la miseria. Nunca más volvería a escribir. Nunca. Para escribir mierda mejor me quedaba tranquilita.

Y hace un año volvió. Dejé atrás mis propios prejuicios contra mi misma, mis bloqueos, mis exigencias inalcanzables. Borré del disco duro de mi cabeza todo aquello que alguna vez había escrito y ahora me daba náuseas recordar y actualicé con una hoja en blanco, esperando por una buena historia que, una vez más, me martilleaba el cerebro para que la dejara salir. Ese folio en blanco se llenó de palabras, y hoy, 2 de Junio de 2008, ha sido precedido por otros 66 folios más, el equivalente a 6 capítulos de una historia que me atormenta como lo hacía el primer día pero a la que sé que, pase lo q pase, no le voy a poner el rótulo FIN antes de tiempo.

Y, además, hoy empiezo con ilusión una nueva andadura por el campo de las letras, un proyecto en el que me muero por aprender y absorber todos los conocimientos que pueda, en el que me acompaña una gente que me da la confianza necesaria para seguir adelante y romper las barreras de mis miedos, y que espero que, más pronto q tarde, acabe por dar sus frutos.

Porque yo también soy una Letraherida.

28/06/2008 21:22 Autor: Érika Gael. #. Tema: Divagaciones varias Hay 1 comentario.


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